
Hablar
de Gears of War, es hablar de una de las exclusividades mas importantes dentro
del catálogo de Xbox360, uno de esos best-sellers que no pueden faltar en
nuestras estanterías, pero en este caso la cosa cambia.
Hace
unos meses aterrizaba en nuestro país Gears of War 2, donde volvíamos a
encarnarnos en Marcus Fénix, un preso ex militar que ha sido liberado para
unirse de nuevo a la "Coalición de Gobiernos Ordenados" (también
conocida por la CGO). El objetivo de esta entrega es exactamente el mismo que
la anterior, terminar con el ejercito Locust y derrotar a la Reina Locust, y
para eso deberemos adentrarnos en esta aventura.
El juego podría haber sido una edición 1.5 del anterior título, dado que los gráficos son prácticamente los mismos al igual que el modo de juego, la novedad son armas nuevas como el mortero o el lanzallamas. A nivel trama se ha mejorado bastante, la historia ha pasado de ser 6 horas a unas 12, pero con la peor opción que han encontrado, las fases de vehículo. Si en la primera entrega se hacia odiosa la parte donde pilotábamos el coche huyendo de los pájaros carnívoros que tenían miedo a la luz, esta vez nos vamos a encontrar con todo tipo de vehículos, desde tanques a barcos, pasando por zeppelín o incluso Brumak.
Como
bien sabemos estos juegos lo menos importante es el modo historia, ya que donde
realmente vamos a invertir horas va a ser en el modo online, pero esta vez,
tampoco es la mejor opción. Mientras que en Gears of War teníamos un online que
funcionaba de lujo, con esta entrega tenemos la versión infumable. Las primeras
veces que entras al modo online apenas le das importancia, pero cuando llevas
25 partidas lo que menos gracia te hace es esperar 10 minutos para encontrar
otra y como era de esperar, cuando
entras en una partida, acabas saliéndote porque tu personaje va a saltos y
tienes a guiris por el micro gritándote maravillas como "Malditos
mexicanos tercermundistas" (¿Perdona?).
En definitiva, si te gustó la primera parte, debes probar la segunda, pero no intentes sacar donde no hay.
Puntuación: 7'5/10
26-02-2009
Rubén Sánchez

















