
Imaginaos que viajamos en el tiempo y hacemos parada en un futuro no muy lejano. Seguramente habrán cambiado los colores de los paisajes, las ciudades, los automóviles, las costumbres, y seguramente también hayan cambiado los videojuegos. Es más que probable que los videojuegos ya no se jueguen de la misma manera que ahora. Olvidaos de los términos LCD, HD Ready, 1080p, Blu-Ray y otras virguerías tecnológicas. La Playstation 3 y la Xbox 360 es pasado, olvidaos de un PC, los videojuegos en el futuro quizá sean implantes en nuestro cerebro, u hologramas interactivos, o quizá solo pensándolo, nuestro salón de casa se convierta en la jungla del nuevo Metal Gear Solid, un callejón oscuro donde tenga lugar un carnicería de Gears of War, o en un estadio de fútbol donde tomaremos parte de un clásico de nuestra Liga en el nuevo FIFA. Solo hay que echarle imaginación. En el fondo, los videojuegos están hechos de la imaginación de sus creadores.





Sigamos imaginando pues, imaginemos que hay una residencia para personajes de videojuego retirados. Sí, sí, como una residencia de la tercera edad, lo mismo, pero para personajes de videojuegos que tuvieron su gran época dorada. Estoy completamente seguro de que en ella encontraríamos a personajes como Sonic, Mario, Lara Croft, Solid Snake de Metal Gear, Marcus Fenix de Gears of War, a Donkey Kong, al bueno de Crash Bandicoot, a Ryu y Ken de Street Fighter, todos ellos clásicos ya personajes de videojuegos. Pero también estoy seguro que encontraríamos a Carl Johnson de GTA: San Andreas, a Curtis Jackson, más conocido como 50 Cent, a Trane de Getting UP, a Julius de Saints Row, o incluso a Method Man, Ludacris o Tony Hawk.
¿Y quiénes son estos últimos, que tienen un lugar privilegiado junto a los clásicos en una residencia para personajes de videojuegos retirados? Sonic, uno de los iconos de la industria del videojuego de los años 80 y 90, irónicamente ahora en silla de ruedas después de haberse pasado la vida corriendo, acompañado por su enfermera durante el paseo matutino junto a Mario, de Nintendo, nos cuenta. “En los años donde Mario y yo éramos los héroes para millones y millones de niños, la mayoría de videojuegos trataban de rescatar a la princesa, novia o amiga de turno, saltando y saltando por pantallas llenas de plataformas, pero con la llegada de todos estos raperos, artistas del graffiti y amanes del monopatín, cambiaron las costumbres y con ello, el concepto de los videojuegos”.
Y es que, y volviendo al presente, estamos inmersos en el auge de la cultura hip-hop, que está extendiendo su influencia por todo el mundo, y en todos los ámbitos, cine, ropa, televisión, deporte, y también, videojuegos. Atrás quedan aquellos años donde, el hip-hop hacia acto de presencia en las bandas sonoras de los juegos. Ahora, artistas como The Roots, Common, RJD2, Jean Grae, La Mala Rodríguez, Method Man, 50Cent, y muchos otros, engrosan la lista de artistas que han puesto sus canciones a multitud de videojuegos. Los últimos en aparecer, la ración anual de Nba Live o NBA 2K, los dos grandes videojuegos de baloncesto plasman la internacionalización del hip-hop, que ya no es monopolio de los raperos americanos.
Junto a los típicos
artistas de EA Sports como Lupe Fiasco
o Jurassic 5, encontramos al
finlandés Redrama, al canadiense Ghislain Poirier o al brasileño Braza”
nos dice el director ejecutivo de música y marketing de EA, Steve Schnur.Nuestro
objetivo era plasmar el fenómeno global del hip-hop a través de uno de los
mejores juegos deportivos del mercado. Con la música NBA Live hemos querido reflejar los cambios de tendencia y las
innovaciones del hip-hop además de servir de escaparte de algunos buenos
artistas internacionales que formarán parte del futuro de este género". Schnur
también comenta que la banda sonora tiene que incluir artistas que EA cree que
serán el futuro del hip-hop. Por lo tanto, hay artistas como el protegido de Kanye West, Rhymefest y Lupe Fiasco,
junto con Lady Sovereign, la rapera
británica. Curiosamente, Lupe Fiasco
y Rhymefest también aparecen en la BSO del gran rival de NBA Live, NBA 2K.
El hip-hop y los videojuegos han unido sus esfuerzos para no sólo llegar
a los amantes del rap, el graffiti, los platos o el break, sino también a la
comunidad de jugones, y porque no decirlo, para vender y vender videojuegos
como rosquillas. La unión de estos dos artes durante estos años ha derivado en
la creación de un género dentro de los videojuegos al que podríamos llamar Beat’em
Rap!, tomando como base la denominación Beat ‘em up, usada para definir los
juegos de lucha callejera con scroll como Final
Fight, Double Dragon o Streets
of Rage.
Juegos como Saint’s Row (Xbox 360) o el famoso GTA: San Andreas (PS2 y Xbox) son una muestra de lo que representa este genero de “golpea y rapea”.
Videojuegos en los que, siguiendo un hilo argumental, se nos da libertad para movernos por una ciudad, vestirnos al más puro Jay-Z , robar coches para posteriormente conducirlos por la ciudad mientras escuchamos nuestra emisora de hip-hop, entrar en tiendas para comprar armas, ropa, joyas, comida o bebida, hacer graffitis, etc, sin olvidarnos de repartir mamporros a todo el que se ponga delante, sea policía, gangster, o peatón. Todo ello envuelto de lo que se desprende de la cultura hip-hop, ese amor por lo urbano. Ha sido con este género, con el que la relación hip-hop y videojuegos, más éxito ha cosechado, y lo que ha llevado a artistas y gente relacionada con este movimiento a querer involucrarse en la industria. Getting Up: Contents Under Pressure de Marc Ecko (PS2 y Xbox), 50 Cent Bulletproof (PS2) o el próximo Blood on the Sand (Xbox 360 y PS3), protagonizado por el mismísimo Curtis Jackson, Def Jam: Icon (PS3 y Xbox 360), donde artistas como Method Man, Ludacris, o T.I. se ven las caras en peleas callejeras, o Wu Tang: Shaolin Style (PS One), otro juego de lucha, esta vez protagonizado por los componentes del grupo Wu Tang Clan, son algunos de los ejemplos de esta participación.
A 50 Cent nos lo encontramos en la sala de tv de la residencia, con la misma cara de pocos amigos que cuando era una estrella, y su chulería innata. Babeando con el videoclip de la nueva diva del hip-hop, una jovencita afroamericana con más curvas que Beyoncé. Junto a él, Marc Ecko, el diseñador de ropa, y Bruce Hack, de Vivendi Universal, la compañía que hizo posible el juego de Fifty. Así que charlamos un rato con ellos sobre su experiencia con los videojuegos."Gano en cualquier cosa que me propongo", dice 50 Cent. "Y mi videojuego no iba a ser una excepción. Estaba dispuesto a sacudir el mundo de los videojuegos tal y como lo hice con la música. Me dejé los puños en esto", señala 50 Cent haciendo un gesto de fuerza con sus puños. "50 Cent es uno de los artistas con más talento de la industria musical. Sus fans se cuentan por legiones" ataja Bruce Hack, de Vivendi Universal. "Todo lo que toca se convierte en oro, así que estuvimos encantados de colaborar con él e Interscope Records en su debut en los videojuegos, un juego con más armas de las que os podéis imaginar, muchísima acción y, sobretodo, una gran estrella". Gran estrella del hip-hop, 50 Cent, que no pudo evitar que las ventas no fueran del todo buenas en Europa. En USA, el juego se coló entre los diez más vendidos durante algunas semanas. Habrá que ver que ocurre con su nuevo título, que por lo que hemos podido ver hasta ahora, tiene mejor pinta.
Marc Ecko no
protagonizó un videojuego, creó uno, Getting Up: Contents Under Pressure,
dónde un joven amante del graffiti, sale a la calle, ataviado con una camiseta
donde se lee “Still Free” (Todavía libre) reclamando libertad de expresión en
una ciudad donde se ha prohibido el graffiti. “De pequeño siempre quise ser un
superhéroe” nos
comenta. “Nada de ser jugador de béisbol o bombero, o basurero, como aquel niño
de la guardería que comía pegamento y se
hurgaba la nariz. No, yo quería ser superfamoso”. Y lo has logrado, pienso
para mi. Su empresa, *Ecko unltd, facturó el año pasado más de mil
millones de $. “Luego, cuando crecí, en lugar de volar, me sumergí en el arte, pasando
la mayor parte del tiempo dibujando tebeos de Superman contra Ali.
Luego cayó en mis manos un libro titulado Subway Art (Arte en el metro). Era un
diario de unos de los primeros graffiteros neoyorquinos, escrito por Martha
Cooper y Henry Chalfant. De repente, todos esos tebeos que había estado
dibujando dejaron de importarme. Viajar a Newark o a Trenton o a Nueva York y
ver esas páginas hechas realidad me llenó de excitación, pero también de
incertidumbre. ¿Cómo podía convertirme en uno de esos tipos? Ellos eran los
auténticos superhéroes. Fue como si un yunque me hubiera caído en la cabeza…
todas estas cosas nuevas que aprender. Fue un gran impacto. He pasado el resto
de mi vida persiguiendo esa sensación. Todo lo que hago emana del deseo de
volver a alcanzar las emociones que sentí la primera vez cuando me enamore de
todo esto. Por mucho que lo he intentado, nunca ha sido lo mismo. Sin embargo,
con Getting Up, volví a sentirme en la calle. Es una carta de amor dirigida a
estos superhéroes de la vida real que vuelan cada noche. Aunque yo no tenga el
bote en las manos, puedo sentir la emoción y disfrutar a través de de sus
ojos”.
Ya en la calle, y en el presente de nuevo, el hip-hop, como decía antes, ha salido a la superficie mediática, impregnando el mundo con su estilo de vida y su música, y los videojuegos no son una excepción. Señoras y señores, esto es el comienzo de una gran amistad. Amigos, el hip-hop está en el juego!
17-05-2008
Joan Abad y Angel Díaz

















